La Provenza
Color de lavanda y excelentes vinos

La Provenza, lavanda, vinos y pueblos medievales

Pequeñas poblaciones que mantienen el trazado medieval otean el paisaje desde lo alto de las colinas. El valle se viste del violeta de la lavanda en julio, pero también de viña y cereal. El departamento de Vaucluse es una amalgama de color y olor.

Orange, la ciudad romana

La Provenza seduce. La lavanda le ha dado fama, pero su floración sólo se produce de mediados de junio a finales de julio, poco tiempo para disfrutar de un paisaje que nos oculta muchos más tesoros. Orange, población situada por encima de Avignon, es un buen punto de partida. Los romanos la escogieron como lugar de reposo y no iban nada encaminados con esta elección. De aquella época conserva un poderoso arco de triunfo y un teatro que tenía capacidad para diez mil personas. Uno de los tres que quedan en todo el mundo que mantiene en pie todo el frontis de más de un centenar de metros de longitud. En él, durante los meses de julio hasta principios de agosto, tiene lugar un festival de música y ópera que seduce a medio mundo.

Arco romano en la entrada de Orange
Arco romano en la entrada de Orange
El teatro romano de Orange es uno de los pocos en el mundo que mantiene todo el frontis
El teatro romano de Orange es uno de los pocos en el mundo que mantiene todo el frontis
El casco antiguo de Orange está repleto de placitas y tiendas
El casco antiguo de Orange está repleto de placitas y tiendas

Ambos monumentos, arco y teatro, figuran en la lista del Patrimonio de la Humanidad. El teatro se puede visitar y con un casco de realidad virtual seguir la construcción de la ciudad y como se fue levantado el teatro piedra tras piedra. ¡Espectacular!

Pero Orange posee una medida humana que convierte su casco antiguo en lugar para pasear, con numerosas placitas adornadas por el rumor de sus fuentes, tiendas en las que asoman los productos de la Provenza y un buen número de restaurantes para el placer del paladar. Llegados a la Place Clemenceau donde asoma el edificio del ayuntamiento, hay que visitar la catedral de Nuestra Señora de Nazaret que mantiene vestigios de su época románica.

Los papas sabían de buen vino

Si tomamos la D68 llegaremos en 10 km a Châteauneuf-du-Pape. El sobrenombre le viene dado porque fue residencia papal pero la fama actual se la llevan sus vinos, unos de los más valorados de Francia. El castillo en lo alto fue quemado por los hugonotes a mitad del siglo XVI. Consolidados sus restos, desde su ubicación tenemos una buena vista. Justo detrás, una viña nos informa de todas las variedades que se cultivan en la región con las pertinentes explicaciones de lo que aporta cada una de ellas. ¡Una buena lección para los amantes de la enología! Pero si queremos conocer algo más sobre este mundo tan interesante, nada mejor que visitar el Museo del Vino que ha habilitado la bodega Brotte.

Châteauneuf-du-Pape rodeado de viñedos
Châteauneuf-du-Pape rodeado de viñedos
El castillo de Châteauneuf-du-Pape fue residencia papal
El castillo de Châteauneuf-du-Pape fue residencia papal

En 24 km, por la D17 y la D38 llegaremos a Pernes-les-Fontaines, donde el Nesque aún acaricia las murallas que defendían la antigua población. El apiñado casco antiguo esconde 41 fuentes que se pueden visitar a través de un itinerario. Fue en el siglo XVIII, con el descubrimiento de la surgéncia de agua Saint Roch que la población obtuvo el beneficio de ver como el líquido elemento llegaba cerca de sus casas. Otra sorpresa de este animado pueblo son sus cuatro museos gratuitos. De entre todos nos quedamos con el dedicado a la bicicleta con ingenios de todos los tiempos.

Pernes-les-Fontaines es conocido como el "pueblo de las fuentes"
Pernes-les-Fontaines es conocido como el "pueblo de las fuentes"
La antigua muralla rodea Pernes-les-Fontaines
La antigua muralla rodea Pernes-les-Fontaines
Animado mercado de antigüedades en  L'Isle-sur-la-Sorgue
Animado mercado de antigüedades en L'Isle-sur-la-Sorgue

A L'Isle-sur-la-Sorgue vale la pena acercarse el domingo por la mañana para disfrutar del mercado que invade todas las calles del casco antiguo. Esta población, rodeada completamente por el río Sorgue, también es conocida por sus tiendas de antigüedades donde encontrar un poco de todo. Después de Londres y Paris, es el tercer lugar de Europa con más tiendas de antigüedades. Aunque se puede llegar en coche, vale la pena realizar un corto paseo de veinte minutos (1,5 km) hasta el "Partage d'eau", lugar muy agradable con zona de picnic y restaurantes, donde las aguas del Sorgue se dividen. Y para ver el nacimiento de este río debemos dirigirnos a Fontaine-de-Vaucluse, pueblecito muy turístico cuyas casas se reparten alrededor del Sorgue. Una caminata de diez minutos entre tiendas de recuerdos, nos llevará hasta el lugar donde surgen las aguas. Por el amplio camino, el antiguo molino de papel es una buena excusa para aprender -y comprar- todo lo relativo a la fabricación artesanal del papel. Atentos a las zonas de aparcamiento de pago en ambos extremos del pueblo, si nuestra visita se realiza en festivo.

División de las aguas del río Sorgue cerca de L'Isle-sur-la-Sorgue
División de las aguas del río Sorgue cerca de L'Isle-sur-la-Sorgue
Fontaine-de-Vaucluse donde nace el río Sorgue
Fontaine-de-Vaucluse donde nace el río Sorgue

Piedra seca y senderos de color ocre

Nuestra próxima parada la podemos realizar en Gordes, localidad a la que llegaremos en unos 20 km. Escalonada encima de un promontorio se sitúa esta población que conserva su trazado medieval, con callejuelas de cantos rodados que se distribuyen alrededor del castillo renacentista y la majestuosa iglesia.

La foto que todo el mundo desea llevarse de Gordes
La foto que todo el mundo desea llevarse de Gordes
Gordes conserva el antiguo trazado medieval
Gordes conserva el antiguo trazado medieval

A 5 km al norte de Gordes hay que acercarse a la abadía de Sénanque. De origen románico, habitada por una pequeña comunidad cisterciense, el claustro y sus dependencias anexas son una verdadera delicia. También desde Gordes podemos dirigirnos al Village des Bories. Un pueblo de casas de piedra seca que ha sido recuperado como testimonio de la dura vida de no hace demasiados años. Su visita es muy interesante y por la carretera desde Gordes, tenemos la mejor foto de esta última población con luz de atardecer. Para acceder al Village des Bories tenemos dos opciones: a pie dejando el vehículo en el primer aparcamiento junto a la D2 o continuar con precaución durante un par de kilómetros por la estrecha carretera que nos conducirá hasta el poblado de piedra seca.

Claustro de la abadía de Sénanque
Claustro de la abadía de Sénanque

El Village des Bories pasó del abandono a reclamo turístico reconocido como Patrimonio por la Unesco

En 10 km nos situaremos en Roussillon. El bautizado como "pueblo de los ocres" con encantadoras placitas repletas de tiendas, debe su sobrenombre a las antiguas minas de arenas de ocre que fueron explotadas a cielo abierto hasta no hace demasiados años. Utilizadas a gran escala en pintura hasta la aparición de los pigmentos químicos, ahora el "sentier des ocres" se ha convertido en un atractivo turístico y un reclamo para los fotógrafos que buscan el contraste entre las tierras anaranjadas y amarillentas con el verde de pinos y encinas. ¡Un verdadero escándalo de imágenes por un recorrido de una hora! Para conocer algo más sobre esta industria y su utilización en diferentes artes, podemos visitar ÔKHRA Conservatoire des ocres, una antigua fábrica donde se producían estos pigmentos, recuperada como estancia de artistas, talleres y tienda.

Espacio protegido de Luberon

Ahora cruzaremos el valle del Calavon que queda enmarcado entre los montes de Vaucluse al norte y el Petit Luberon al sur. Todo este territorio está englobado dentro del Parque Natural Regional de Luberon que abarca desde el Mont Ventoux (1909 m) en su extremo septentrional, mítico pico del Tour de France, hasta el curso del Durance al sur.

Valle del Calavon desde la población de Roussillon
Valle del Calavon desde la población de Roussillon

Nuestros pasos se dirigirán hasta Oppède; por el camino podemos desviarnos a Coustellet para, en el Museo de la lavanda, conocer todo lo referente a esta planta milagrosa. Oppède le vieux es un mítico pueblo incrustado en las paredes del Luberon, el cual ha quedado como refugio de artistas y amantes de la naturaleza. Hay que dejar el coche en el aparcamiento de Sainte Cécile y subir a pie durante quince minutos por un interesante sendero botánico. Antes de llegar, en lo que fue la antigua era, buena vista para tomar la foto con las casas nobles, iglesia y castillo enredados entre la vegetación. En la plaza del pueblo, antes de penetrar en lo que fue la muralla defensiva, un restaurante, casas de turismo rural y talleres de artistas. Luego, hay que seguir los pasos por las callejuelas hasta lo alto.

Oppède le vieux en los contrafuertes del Luberon
Oppède le vieux en los contrafuertes del Luberon
Ménerbes es un pueblo de artistas
Ménerbes es un pueblo de artistas

Vamos a cruzar el macizo del Luberon para encarar la última etapa de nuestro viaje. Para ello debemos dirigirnos por la D3 hacia Bonnieux. Antes, resulta más que recomendable una parada en Ménerbes. Rodeado por un tramo de la muralla, desde lo alto tenemos una bonita vista de todo el valle con los Montes del Vaucluse como telón de fondo. Ha sido residencia de artistas y escritores y los aficionados a la trufa tienen su momento en la Maison de la truffe. Desde Bonnieux la D36 y la D943 se cuelan entre el gran y pequeño Luberon siguiendo el Aigue Brun. Un estrecho desfiladero con carretera zigzagueante nos situará en 13 km en Lourmarin, población acogedora de tiendas, galerías de arte, cafés y restaurantes donde despuntan los tres campanarios de sus respectivas iglesias. La tranquilidad que respiran sus calles junto con el ambiente, han sido punto de atracción de artistas y escritores como Albert Camus, cuyos restos reposan en el cementerio del pueblo. Su castillo, mezcla de arquitectura defensiva del siglo XII y estilo renacentista del XVI cuando se convirtió en palacio, es uno de los monumentos que vale la pena visitar. En verano acoge un festival de música en las terrazas exteriores y en la intimidad de las estancias palaciegas.

Lourmarin, además del castillo, es una población con multitud de alicientes y buenos restaurantes

Vinos y bodegas

Los vinos producidos en Vaucluse se integran en la AOC Côtes-du-Rhône. Se subdividen en diversas zonas y en Châteuneuf-du-Pape encontramos algunos de los más apreciados.

En el municipio de Châteuneuf-du-Pape, donde salió el premier cru en Francia en el año 1936, nos encontramos en uno de los terroir más prestigiosos de la AOC Côtes-du-Rhône. Actualmente en esta zona, la producción está restringida a 35 hl por hectárea, por lo que los precios de los vinos alcanzan precios elevados. Muchas bodegas se pueden visitar y catar sus productos. Entre todas recomendamos Brotte con su museo (www.brotte.com) y Château Fortia (www.chateau-fortia.com), ambas en Châteauneuf-du-Pape, la cooperativa SYLLA en Apt (www.sylla.fr) y Château La Verrerie en Puget-sur-Durance, cerca de Lourmarin (www.chateau-la-verrerie.com).

La lavanda, el oro provenzal

La Provenza es conocida entre otras cosas por el color violeta que tiñe sus campos. Esta floración se produce entre mitad de junio y finales de julio, fecha en la que empieza la recolección de las flores de lavanda. Antes, pero, tendremos que distinguir entre dos tipos de lavanda: la lavanda fina y la lavanda o lavandin. La primera crece en La Provenza por encima de los 800 metros de altitud y desde siempre se ha utilizado por los grandes perfumistas y en medicina, ya que cicatriza las heridas. Se necesitan unos 130 kg de flores para obtener, mediante destilación, un litro de aceite esencial, de aquí su elevado precio. El lavandin es un híbrido que se ha extendido por todo el mundo. Adorna jardines y su esencia se utiliza para fines industriales como jabones de baño y detergentes. De 40 kg de flores se extrae un litro de aceite.

Todo esto y mucho más lo podemos aprender si visitamos el Museo de la lavanda en Coustellet y en la tienda comprar algún producto (www.museedelalavande.com)

                                                            Guía práctica

Cómo llegar.- Desde la frontera de Irún, la más lejana, la forma más rápida de llegar a la Provenza es a través de las autopistas A64 hasta Toulouse, A61 a Narbonne y A9 hasta Orange, en total cerca de 700 km. Desde la frontera de La Junquera, la más próxima, tenemos 280 km hasta Orange por la autopista A9. El presente itinerario tiene unos 150 km.

Productos.- Además de la lavanda y el vino, Vaucluse es un territorio donde se producen fresas, espárragos, el melón de Cavaillon, trufa y cerezas. En los mercados tradicionales y en la cocina nos será fácil encontrar estos productos. Si somos aficionados a la fruta confitada hay que visitar la Maison du Fruit confit en las afueras de Apt. Museo y tienda para probar estas deliciosas elaboraciones. www.lesfleurons-apt.com/fr/content/9-la-maison-du-fruit-confit

Gastronomía.- Vaucluse es un templo gastronómico con diversos restaurantes que mantienen estrella Michelin. Uno de ellos, Jean-Jacques Prévot, ha convertido el melón de Cavaillon en fuente de inspiración de sus platos, entre los que se encuentra el "Melón cocotte al bogavante" (www.restaurant-prevot.com). Aparte de los restaurantes de la "guía roja", entre nuestros recomendados tenemos A la Maison, cerca del teatro antiguo de Orange, con una buena cocina provenzal; La Margelle en Pernes-les-Fontaines (www.lamargelle-hotel-pernes.fr) con mucha simpatía y bonita decoración; en La Table de Pablo cerca del pueblo de Villars, Thomas Gallardo apuesta por una cocina creativa con productos de proximidad para un máximo de 12 comensales (www.latabledepablo); en el Auberge de Carcarille, un hotel Logis con buen restaurante cerca de Gordes, la apuesta por el pescado combinado con legumbres o hortalizas es muy sugerente (www.carcarille.com); finalmente en Lourmarin, Le numéro 9 sería nuestro recomendado con dos mujeres al frente, Patricia y Liza que elaboran unas propuestas excepcionales (https://numero9-lourmarin.com/fr). En L'Isle-sur-la-Sorgue vale la pena visitar la Pastelería Jouvaud con productos exquisitos tanto para tomar allí como para llevar.

Donde dormir.- Además de la oferta hotelera hay que tener en cuenta la de turismo rural con establecimientos con mucho encanto, cerca de las poblaciones y rodeados de naturaleza. Tal es el caso de Justin de Provence en las afueras de Orange, donde Stéphane mantiene con mucho gusto lo que había sido una antigua granja, ahora con piscina interior climatizada y sauna, todo ello rodeado de jardín y olivos (www.justin-de-provence.com). Otro ejemplo es La Nesquiere a 4 km de Pernes-les-Fontaines. Los campos de manzanos te guían hasta lo que fue una gran posesión agrícola, ahora dividida en apartamentos a los que Isabelle les ha dado personalidad y mucho encanto. Cada uno dispone de un pequeño jardín adornado con el lila de las glicinas. Los más pequeños disponen de una gran sala de juegos (www.lanesquiere.com). Por último La Providence en las afueras de Apt, tiene la ventaja de dominar un paisaje único de campos de lavanda (www.laprovidence-luberon.com)

Justin de Provence
Justin de Provence
La Nesquiere
La Nesquiere

Festivales: Las Chorégies de Orange.- Se trata de uno de los festivales de arte lírico más antiguos de Europa. Tiene lugar durante los meses de julio hasta principios de agosto y este año, con un espectacular programa, celebra la 150ª edición. wwwchoregies.fr

Más información

Vaucluse Provence www.provenceguide.com

Luberon www.luberoncoeurdeprovence.com

Orange www.orange-tourisme.fr

Pernes-les-Fontaines www.tourisme-pernes.fr

Abadía de Sénaque www.senanque.fr

ÔKHRA Conservatoire des ocres www.okhra.com

Village des Bories www.levillagedesbories.com

Castillo de Lourmarin www.chateau-de-lourmarin.

Texto: Jordi Bastart. Imágenes: Jordi Bastart y Turismo de Vaucluse