Centro Portugal
Playas, patrimonio reconocido por la UNESCO y buena gastronomía

Ruta en coche por la región Centro Portugal

Esta región portuguesa ofrece múltiples alicientes, tanto en la costa como en el interior. Extensas playas de arena, localidades atractivas como Costa Nova, Nazaré y Peniche, y no demasiado lejos, los monasterios de Alcobaça y Batalha, el pueblo medieval de Óbidos y la intelectual Coimbra.

Podemos empezar la ruta en Viseu, ciudad histórica equidistante entre la frontera española y el litoral. Nuestra visita a la urbe puede empezar por la catedral. Situada en el punto más alto es un buen lugar para recorrer el pequeño casco antiguo. El templo, de factura gótica y levantado en granito, posee un bello claustro con mosaicos. Enfrente de una amplia plaza donde se yergue un cruceiro, se encuentra la iglesia de la Misericordia dándole réplica. Abajo, la plaza Duarte presidida por la estatua de este rey y rodeando el conjunto, las murallas mandadas levantar por los reyes João I y Alfonso V.

Iglesia de la Misericordia en Viseu
Iglesia de la Misericordia en Viseu

Imprescindibles

* Aveiro, la conocida como "Venecia portuguesa"

* La fábrica de porcelana de Vista Alegre

* Figueira da Foz, Nazaré y Peniche

* Óbidos, villa literaria

* Los monasterios de Alcobaça y Batalha

* Coimbra, la ciudad universitaria

* Palacio de Buçaco y sus jardines

* Caramulo y su museo de vehículos antiguos

Museo de coches antiguos en Caramulo
Museo de coches antiguos en Caramulo

Rumbo a la costa

Desde Viseu nos dirigiremos hacia Aveiro, de la que nos separan 75 km por la A25. Esta localidad bautizada como "la Venecia portuguesa" por sus canales, posee un agradable centro histórico. Interesante resulta la antigua estación de trenes por sus mosaicos y los aficionados a las compras disponen de un gran centro comercial en medio de la población con todas las marcas, internacionales y portuguesas (tener en cuenta que en Portugal todo resulta algo más barato). Las llamativas embarcaciones, antes utilizadas para el transporte y ahora para el paseo de turistas, resumen toda la idiosincrasia de este pueblo. Sólo hay que fijarse en las pinturas de las puntiagudas proas para darse cuenta.

Aveiro con sus canales
Aveiro con sus canales
Museo Marítimo de Ílhavo
Museo Marítimo de Ílhavo

Cerca de Aveiro, el Museo Marítimo de Ílhavo en un moderno edificio, resume toda la experiencia de los portugueses en lo que se refiere a la pesca del bacalao. Tiempos heroicos cuando se partía hacia Terranova por nueve meses, con embarcaciones de madera de más de 30 metros de eslora, impulsadas a vela. Desde estos barcos-nodriza, cada día con un solo pescador, los pequeños botes denominados dóris se hacían a la mar para la pesca en línea del bacalao. Al finalizar la jornada volvían con las capturas; algunos se perdieron en la inmensidad del océano. Hay mucha información sobre la familia de los Gádidos (Gadus morhua) y un gran acuario donde nadan numerosos bacalaos.

La porcelana más famosa

No lejos de aquí se encuentra la fábrica de cerámica de Vista Alegre, un complejo industrial que incluye las antiguas instalaciones convertidas en un apasionante museo, una gran capilla declarada monumento nacional y un establecimiento hotelero de lujo. Durante la visita al museo que incluye antiguos hornos, conoceremos todo el proceso de producción y el porqué algunas piezas de cerámica salen tan caras. Trabajos de filigrana y de diseño moderno. Pero no se asuste, también hay un outlet con precios más económicos.

Si nos acercamos a la costa, el pueblo de Costa Nova se distingue, además de por sus playas, por las fachadas coloreadas de sus casas con franjas verticales, herencia de la transformación de los antiguos palheiros de los pescadores, en casa de veraneo. Hay que acercarse hasta el Mercado do Peixe para visualizar todo lo que aporta el Atlántico a la cocina portuguesa.

Hacia Figueira da Foz podemos ir por la carretera que recorre la costa (60 km) para así ir viendo las magníficas playas de Tocha y Quiaios, para acceder a las cuales debemos salvar un cordóan de dunas mediante pasarelas de madera. En la primera aún se practica un arte de pesca denominado Arte-Xávega, con el que, se pone cerco al pecado con una embarcación que parte de la playa, para luego tirar de la red desde la misma arena. Un pequeño museo muestra todas las peculiaridades.

De Quiaios, para ir a Figueira, podemos tomar la pista de tierra que pasa por el cabo Mondego y así visualizar los plegamientos geológicos de este promontorio que se asoma al mar. Desde el mirador nos daremos cuenta de la gran bahía que se abre frente a Figueira da Foz, localidad turística por excelencia con un moderno casino, numerosos hoteles, múltiples restaurantes de pescado y restos defensivos en cada extremo. El Fuerte Santa Catarina en Figueira, con un curioso bar un su interior y la Fortaleza de Buarcos en la otra punta que defendía la población de ataques piratas.

Invocando a la Virgen de Nazaré

Santuario de la Virgen de Nazaré
Santuario de la Virgen de Nazaré

La siguiente parada la tenemos en Nazaré, pueblo de pescadores reconvertido al turismo del que, por las autopistas A17 y A8 nos separan unos 90 km. Antes de llegar a la población es recomendable ir hasta O Sitio, un promontorio situado al norte de Nazaré desde el que se domina una magnífica perspectiva - también se accede desde el pueblo mediante un funicular-. Aquí también se alza el santuario dedicado a Nuestra Señora de Nazaré, con numerosas tiendas de souvenirs que se reparten alrededor de la amplia plaza. Si nos acercamos hasta el faro podremos ver la Playa Norte, paraíso de los surfistas (cuentan que se ha dado una de las mayores olas del planeta con más de 30 metros) y también un monumento, mitad hombre, mitad ciervo, que simboliza la leyenda por la cual un caballero medieval se salvó de caer al precipicio persiguiendo un ciervo, al invocar a la Virgen de Nazaré.

En la población, las coloreadas barcas varadas en la amplia playa simbolizan las tradición marinera de sus habitantes. Enfrente, el Centro de Interpretação do Pexe nos explica el proceso de secado del pescado azul, las clases de embarcaciones y las vestimentas que se utilizaban, una tradición que ha quedado sólo para las festividades. Lo que si se mantiene de forma artesanal, son las bandejas de pescado y pulpo secándose al sol, en una zona de la playa. Algunos restaurantes han incorporado estas propuestas en su carta, o como aperitivo o elaborados en distintas formas.

Villa literaria

Seguimos hacia el sur para llegar a Óbidos (35 km por la A8) donde 1575 metros de muralla envuelven esta villa medieval calificada como literaria. La culpa de este adjetivo es del ayuntamiento, quién al conocer las necesidades pedagógicas del pueblo, decidió convertir en librería la iglesia de Santiago. De esta manera en Óbidos, conocido también como "pueblo de las reinas" por haber sido administrado desde el siglo XII hasta 1883 por las sucesivas reinas de Portugal, empezaron a proliferar las librerías que a veces se mezclan con mercados ecológicos y acompañan las numerosas tiendas de recuerdos, helados y restaurantes. No hay que olvidar que, en este caso, la cultura va unida a un destino turístico.

Pasear por sus dos calles es sumergirse entre casas encaladas con franjas de colores en la parte inferior que, desde la época árabe, distinguían a sus habitantes. El gris para los templos, rojo para las gentes adineradas, azul para los pescadores y amarillo los agricultores. A nivel de artículos locales tres cosas distinguen a esta población: la ginja, licor que se produce macerando en aguardiente cerezas de la variedad Morello; los bordados que son obras de arte; y la verginha, cerámica trenzada verdadera filigrana. Hay que añadir las coronas realizadas con flores secas, herencia del mercado medieval que tiene lugar la segunda quincena de julio.

Fortalezas y monasterios

Desde Óbidos, la autovía IP6 nos llevará en 25 km hasta Peniche. Asentada en una península, el sistema de fortificaciones que aún hoy subsisten la protegía de los ataques por tierra, mientras la muralla rocosa del cabo Carvoeiro lo hacía por mar. Enfrente se encuentra el archipiélago de las Berlengas y cerca del cabo el santuario dedicado a la Virgen de los Remedios, lugar obligado para creyentes y agnósticos. Junto al Centro de Interpretación de las Murallas se encuentra el Bairro do Visconde, un barrio sumamente popular, de casas coloridas y calles estrechas que se asoman al acantilado.

Hemos completado todo el recorrido hacia el sur y ahora toca volver al punto de origen. Nuestros dos primeros destinos serán dos maravillas calificadas como Patrimonio de la Humanidad. Se trata de los monasterios de Alcobaça y Batalha. El primero, uno de los mayores que tuvo la orden del Cister en Europa, ya sorprende por la monumental iglesia levantada en un gótico primitivo. En el deambulatorio se levanta el túmulo que acoge los cuerpos de Inés de Castro y Pedro I, una historia de amor inconclusa de trágicas consecuencias. La Sala de los Reyes y la Sacristía son dos espacios a tener en cuenta. En el primero de ellos se resume la historia de la fundación del cenobio a través de azulejos. El gran claustro del siglo XIII, la Sala Capitular y la de los Monjes, junto con el refectorio, dormitorio y la gran cocina completan la visita de esta obra espectacular.

Tres imágenes del espectacular monasterio de Alcobaça: la fachada principal, el claustro y el dormitorio

El monasterio de Batalha está a 25 km del de Alcobaça. Antes pasaremos cerca del Centro de Interpretación de la batalla de Aljubarrota, aquella en la que los portugueses, el 14 de agosto de 1385, se reafirmaron como nación al vencer a las tropas castellanas.

Batalha se erigió para conmemorar precisamente esta victoria. Realmente es la filigrana hecha piedra por los magníficos trabajos góticos que adornan la fachada. El arte manuelino está presente en uno de los claustros, en la capilla del fundador João I, teñida por la luz que se filtra por las vidrieras, en la Sala Capitular y en los portales de las llamadas Capillas Imperfectas por estar inacabadas. Por la noche una acertada iluminación tiñe sus paredes. Una copa de ginja o de vino del Douro en la plaza que se abre frente al cenobio, se hace imprescindible.

Claustro del monasterio de Batalha
Claustro del monasterio de Batalha
Lavamanos en el claustro del monasterio de Batalha
Lavamanos en el claustro del monasterio de Batalha

Coimbra, la universitaria

Un centenar de kilómetros por la A1 nos separan de esta ciudad, donde la universidad, fundada en 1290 (establecida definitivamente en Coimbra el 1537), es una de las más antiguas de Europa. Alrededor de la colina donde se asientan el conjunto de edificios, se articula la ciudad bañada por el río Mondego.

Alrededor del Paço das Escolas (Patio de las Escuelas) se articulan los edificios más antiguos que en su época fueron residencia real. El conjunto que aún se utiliza como centro de estudios de diversas facultades, está calificado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Destaca entre todos la capilla dedicada a San Miguel, recubierta de azulejos y mezcla de estilos que van del manuelino al barroco; también la Biblioteca Joanina, una obra primorosa que tuvo en João V su gran benefactor. Allí se reúnen 40.000 libros en estanterías de roble con decoración dorada.

Desde uno de los balcones cercanos al Paraninfo, tenemos la mejor vista de la ciudad. Al otro lado del río, una vez cruzado el puente de Santa Clara, vale la pena visitar lo que queda del monasterio Santa Clara a Velha, desde donde se obtienen una de las mejores imágenes de la ciudad. Las obras de consolidación nos permiten llegar hasta el coro alto y el enjambre de columnas.

Callejear por Coimbra es llegar hasta la Sé Velha (Catedral antigua) a través del Arco de Almedina. Con aire de fortaleza y traza románica fue levantada en el siglo XII. Por la calle peatonal Ferreira Borges nos situaremos en la plaza 8 de Maio. Junto a la iglesia de Santa Cruz se levanta el emblemático café que lleva el mismo nombre. El templo que es panteón nacional, es una mezcla de estilos que van del románico al renacentista. El café Santa Cruz data de 1928 y es un verdadero templo ya que, en el siglo XVI fue iglesia parroquial. Tomar un café, refresco o tentempié mientras escuchamos unas notas de fado puede ser un verdadero placer.

Palacio en plena naturaleza y coches antiguos

A 35 km de Coimbra, cerca de la localidad de Luso se encuentra Buçaco, un palacio en estilo neo-manuelino que fue concebido como pabellón de caza en el siglo XIX y que actualmente, rodeado de bosque y jardines, es un lujoso hotel y restaurante. Aquí en principio se estableció un monasterio de Carmelitas Descalzos en 1620 que en buscaban la paz y el sosiego. Actualmente se conserva la iglesia y el claustro con algunas celdas -en una de ellas pernoctó el general Wellington antes de la batalla de Buçaco-. La masa forestal de algo más del centenar de hectáreas que rodea el conjunto del palacio y monasterio se puede recorrer por numerosos caminos señalizados. Cerca de 250 especies de árboles y arbustos plantados por los carmelitas en el siglo XVII, forman un conjunto único junto con fuentes, lagos y ermitas que fueron dormitorio de los monjes.

Dos imágenes del impresionante Palacio de Buçaco rodeado de bosque y jardines

Antes de dar por finalizado nuestro recorrido pasaremos por Caramulo, población en plena montaña de la que nos separan 85 km. Si durante principios del siglo XIX Caramulo fue famosa por los sanatorios donde, debido al clima propicio acudía la gente a curarse de la tuberculosis, actualmente vienen atraídos por el Museo de Vehículos Antiguos (ver recuadro), realizar senderismo por la sierra y la buena gastronomía. En el restaurante Os Três Pipos en Tondela, podremos comprobarlo nosotros mismos. Finalmente con 60 km más regresaremos a Viseu, nuestro punto de partida.

Revivir el pasado en cuatro ruedas

En este peculiar museo en Caramulo, conviven vehículos de principios del siglo XX hasta los años sesenta, con diversas bicicletas y motos. La historia del Museo de Caramulo con sus colecciones de Arte y Vehículos Antiguos hay que adjudicársela a Abel de Lacerda, personaje que empezó una colección de arte con donaciones provenientes de medio mundo. A su trágica muerte, su hermano Joao, aficionado a los vehículos, comenzó en 1950 la colección que podemos ver en la actualidad, la cual reúne un centenar de vehículos entre coches, motocicletas y bicicletas.

Los más antiguos son un Darracq de 1902, de dos cilindros y un De Dion-Bouton de 1905, con cuatro cilindros; la velocidad máxima que se podía alcanzar con estos vehículos era de 60 y 50 km/h respectivamente. Espectaculares resultan los Rolls-Royce, entre ellos el que se utilizó para la visita de la reina Isabel en 1957, del general Eisenhower en 1960 y los papas Pablo VI y Juan Pablo II.

Museo de Arte y Vehículos Antiguos de Caramulo
Museo de Arte y Vehículos Antiguos de Caramulo

Guía práctica

Como llegar: Hasta Viseu, la autopista A25 conecta con la frontera española en 107 km. Desde este punto fronterizo, tenemos 117 km hasta Salamanca, 323 km hasta Madrid y unos 550 km hasta el País Vasco. La presente ruta de circunvalación tiene unos 850 km.

Circular: Portugal tiene una buena red de autopistas. Hay tramos donde convive el peaje manual con el peaje electrónico. En los que sólo es posible este último, hay que adquirir un dispositivo (Tollcard) con el que detectará el vehículo al pasar por los arcos situados en la autopista.

Para más información https://www.portugaltolls.com/es/web/portal-de-portagens/faq-s

Gastronomía: La cocina portuguesa gira en torno de los productos de proximidad, siendo el bacalao, cocinado de distintas maneras, el plato estrella. Otros productos muy utilizados son el pulpo, además de pescados y mariscos en los pueblos costeros, cocinados solos o en caldeirada. Otra costumbre muy extendida son los petiscos (tapas) que normalmente incorporan antes de cada comida con un pequeño costo.

Mercado de pescado en Costa Nova
Mercado de pescado en Costa Nova
Caldeirada de pescados
Caldeirada de pescados

Hoteles y restaurantes recomendados

Viseu: Restaurante Maria Xica. Buena mesa en un edificio rehabilitado en pleno centro. Rua Chão do Mestre, 23. Restaurante Colmeia. Cocina tradicional en un restaurante popular cercano a la catedral. Rua Ameias, 12.

Penalva do Castelo: Hotel Casa da Ínsua. Antes de llegar a Viseu, magnífico palacio rodeado de jardines de inspiración francesa. El placer de la estancia acompañada de vinos de cosecha propia. Pertenece a la red de Paradoes de Turismo. www.parador.es/es/paradores/parador-casa-da-insua

Aveiro: RestauranteSalpoente.En un antiguo almacén de sal, creatividad en la decoración y en la comida. www.salpoente.pt

Íllhavo: Montobelo Vista Alegre Hotel. Modernidad junto a una de las más famosas fábricas de porcelana. https://montebelohotels.com/montebelovistaalegre/

Figueira da Foz: Universal Boutique Hotel. Establecimiento con historia en pleno centro de la población. www.universalboutiquehotel.pt

Restaurante Caçarola Dois. Para disfrutar con los pescados, mariscos y la caldeirada. www.cacaroladois.com

Buarcos (Figueira da Foz): Restaurante Marégrafo. Pequeño restaurante con muy buenas propuestas. Imprescindible el arroz con kokotxas. Travessa Beira Mar 2

Nazaré: Restaurante Pangeia. Buenas vistes y mejor comida. www.pangeiarestaurante.com

Peniche: Restaurante Tasco do Joel. Historias de pescadores y raciones abundantes de platos tradicionales. www.tascadojoel.pt

Batalha: Hotel Casa do Outeiro. Establecimiento familiar, muy agradable y con vistas al monasterio. www.hotelcasadoouteiro.com

Vinho em Qualquer Circunstância. Una apuesta más que sorprendente donde el vino y la decoración juegan un papel fundamental. Estrada de Fátima, 15

Óbidos: The Literary Man Hotel. Antiguo convento transformado en hotel, recubierto en su interior con 60.000 libros. www.theliteraryman.pt

Coimbra: Quinta das Lágrimas: Palacete rodeado de jardines y leyendas donde sumergirte en el más puro romanticismo. https://www.quintadaslagrimas.pt/es/

Buçaco (Luso): Palace Hotel do Buçaco. El arte neomanuelino en su máxima expresión. Gastronomía y naturaleza a la par en un lugar excepcional. https://www.almeidahotels.pt/pt/hotel-coimbra-portugal

Tondela: SJ Hotel. Simpático establecimiento con todas las comodidades. www.sjhotel.pt

Restaurante Os 3 Pipos. Cocina tradicional y abundante entre paredes de piedra. www.3pipos.pt

Más información: www.centerofportugal.com/es/