Ibiza
Belleza y originalidad a partes iguales

Una Ibiza para cada gusto

Llega el verano e Ibiza se convierte en el destino ideal para unas vacaciones o una escapada de fin de semana. Sin duda, la belleza de Ibiza se debe, por encima de todo, al contraste de las blancas fachadas con el celeste casi mágico del cielo y de las aguas. Hay playas para todos los gustos. Idílicas como Cala d'Hort, situada al sur del Puig Pelat, desde la que se divisa una fantástica panorámica de los islotes de Es Vedranell y Es Vedrà; turísticas como la de Sant Antoni de Portmany o la de Sant Vicent; nudistas como la de Es Cavallet cerca de Ses Salines y S´Aigua Blanca, formada por una estrecha franja de arena cerrada por un acantilado. En cambio Ses Salines, en el extremo meridional de la isla, es mucho más bulliciosa, con chiringuitos de diseño y música en vivo; al atardecer se transforma en un centro de la movida nocturna. De aguas claras y arena oscura es Cala Boix -al noreste-, no sólo para los incondicionales de los baños de sol, sino también para todos aquellos que buscan inspiración en la naturaleza.

Cala d'Hort con los islotes de Es Vedrà y Es Vedranell
Cala d'Hort con los islotes de Es Vedrà y Es Vedranell
Playa de Es Cavallet
Playa de Es Cavallet
Cala Sant Vicent
Cala Sant Vicent

Un elenco de culturas

Ibiza es un mosaico de culturas en medio del Mediterráneo occidental. Si en los años sesenta se vistió con la moda Adlib y aquel aire hippie inundó la isla, los primeros pobladores de Ibiza se remontan a la Edad del Cobre (2000-1600 a.C.). Fenicios primero y cartagineses y romanos más tarde, se establecieron en la isla y no precisamente para tomar el sol. Su situación les permitía controlar el comercio de esta parte del Mediterráneo. A estos pueblos le siguieron los visigodos, bizantinos, árabes, para finalmente ser conquistada por la Corona aragonesa el 8 de agosto de 1235. Todas estas culturas dejaron su huella en Ibiza y probablemente, la herencia que ha quedado de isla abierta y tolerante, se deba en parte al paso de todos estos pueblos.

Dalt Vila al anochecer
Dalt Vila al anochecer

Dalt Vila

Uno de los mayores exponentes patrimoniales de la isla sea probablemente el casco antiguo de Eivissa, conocida popularmente como Dalt Vila. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999, la muralla que rodea el casco antiguo, donde se encuentra el castillo y la catedral, mezcla de estilo gótico catalán y barroco, forma una de los recintos amurallados mejor conservados del Mediterráneo. Fue durante el siglo XVI que la isla decidió defenderse de los constantes ataques de la flota turca y de los piratas berberiscos. Junto a la catedral puede contemplarse el edificio de la antigua Universidad, en cuyas dependencias se encuentra el Museo Arqueológico de Dalt Vila y el Museo de Arte Contemporáneo. El Ayuntamiento, en la Plaça de Espanya, fue un antiguo convento dominico original del siglo XV. El paseo de Sa Carrosa permite llegar a la Plaça de la Vila, centro comercial y de artesanía que conduce a la Plaza de Armas del Portal de ses Taules, la entrada oficial a la antigua ciudad amurallada.

Portal de Ses Taules en Dalt Vila
Portal de Ses Taules en Dalt Vila
Poblado fenicio de sa Caleta
Poblado fenicio de sa Caleta

Otro vestigio de la isla declarado Patrimonio de la Humanidad es el poblado fenicio de Sa Caleta y la necrópolis de Puig dels Molins. El primero está situado entre la larga playa des Codolar y el Puig des Condal. Sobre él se encuentra la mola de Sa Caleta, una península muy erosionada por la acción marina que actualmente se encuentra protegida para asegurar su conservación. Los estudios que se realizaron en el lugar demostran que un gran asentamiento fenicio ocupó esta península,

Espacios naturales e iglesias encaladas

Bosques de pinos y sabinas cubren el 40% del territorio ibicenco. Ibiza, la mayor de las Pitiusas, conserva un total de once espacios naturales a los que hay que añadir los islotes que la rodean y las praderas de posidonia. La zona de la isla que presenta mayores diferencias en relación al resto de la isla, es la dels Amunts, una cadena montañosa situada al noroeste que cuenta con cimas de hasta 400 metros de altura. La montaña más alta de Ibiza es, sa Talaia d'en Josep (475 m), en la sierra de Sant Josep.

Un rosario de pequeñas iglesias de encaladas fachadas, construidas entre los siglos XIV y XVIII, se extiende por toda la isla. De todas ellas destacamos la de Sant Miquel de Balansat, un centro religioso que combina una construcción barroca con unos muros que datan del siglo XIV. Otras parroquias como las de San Carles de Peralta, Sant Josep de Sa Talaia o bien la de Santa Eulària d'es Riu, pueden convencer al viajero de que estas construcciones de aspecto prácticamente fortificado y paredes encaladas, son uno de los motivos que inspiraron a Santiago Rusiñol a bautizar a la mayor de las Pitiusas como «la Isla blanca».

Puig de Missa Santa Eulària
Puig de Missa Santa Eulària
Puig de Missa Sant Miquel
Puig de Missa Sant Miquel

Frente a ellas aún se suele disfrutar del rico folclore tradicional que tiene su máximo exponente en el llamado ball pagès. En él las mujeres lucen bonitos trajes regionales y se engalanan con hileras de joyas de plata, oro y coral alrededor del cuello. Al finalizar los bailes se reparten las típicas orelletes.

Compras y gastronomía

La moda siempre ha acompañado unas vacaciones en Ibiza, ya sea en las boutiques que se concentran en el casco antiguo de Dalt Vila o en Sant Antoni de Portmany o en los mercadillos de Las Dalias y Punta Arabí. El primero abre los sábados durante todo el año, mientras que en verano tiene lugar también un mercadillo nocturno con un gran ambiente. En Punta Arabí que tiene lugar los miércoles entre abril y octubre, hay más de 400 puestos con todo tipo de productos,

Por lo que respecta a la gastronomía, entre los platos ibicencos más característicos se encuentran el sofrit de pagès -a base de pollo, cordero y embutidos de cerdo- y la burrida de rajada -un original guiso que se prepara a base de raya-. Actualmente a esta cocina tradicional se ha unido otra más moderna de la mano de jóvenes restauradores. Ibiza se enorgullece también de tener una interesante oferta para los golosos, entre su repostería son famosas las orellanes, los flaons y la greixonera.

Restaurantes en Dalt Vila
Restaurantes en Dalt Vila
Burrida de rajada, guiso a base de raya
Burrida de rajada, guiso a base de raya
Flaó, uno de los postres ibicencos
Flaó, uno de los postres ibicencos

En primavera y otoño se organizan las Jornadas Gastronómicas Ibiza Sabor (www.ibizasabor.es) donde aproximadamente 40 restaurantes de la isla ofrecen menús con producto local a 25 € y tapas a 7 € (con copa de vino incluida) y además una serie de actividades paralelas permiten conocer fincas ecológicas, bodegas, almazaras, etc.

Más información: www.ibiza.travel

Texto: Jordi Bastart. Imagenes: Promoción Turistica de Ibiza