Ródano, un río esencial
Nîmes, Arles y Avignon, un paseo por la historia

Patrimonio de la Humanidad

Si el agua ha sido una fuente de atracción para las culturas, en el caso del Ródano esta afirmación se justifica con creces. Nîmes, Arles y Avignon forman un triángulo cuyo patrimonio monumental queda fuera de toda duda. No es de extrañar que la UNESCO haya calificado once lugares como Patrimonio de la Humanidad.

Imprescindibles

* Nîmes: Maison Carré y Anfiteatro romano

* Arles: iglesia de Saint Trophim, Anfiteatro romano, Fundación Van Gogh y Museo Arles Antique

* La Camarga: Saintes Maries de la Mer y Aigües Mortes

* Les Baux de Provence

* Saint Rémy de Provence

* Avignon: Palacio de los Papas y Pont d'Avignon

* Villeneuve Lez Avignon

* Pont du Gard


Maison Carré, templo romano
Maison Carré, templo romano

Nîmes, gala, romana, la ciudad del agua

Su origen hay que buscarlo precisamente en la fuente natural que emana del manantial de la Fontaine. Los romanos, al crecer rápidamente la urbe, prescindieron de esta surgéncia y fueron a buscar el agua al nacimiento de un afluente del Gard. Para semejante proyecto debieron construir un acueducto de 50 km del que, el Pont du Garde declarado Patrimonio de la Humanidad, es un magnífico testigo.

Los romanos, con el emperador Augusto al frente, diseñaron una gran ciudad con su anfiteatro que aún hoy en día se utiliza para conciertos y corridas de toros, y el foro, del que se conserva actualmente la Maison Carré, un magnifico templo que se levanta en el centro del casco antiguo. A partir de este punto se extiende un barrio muy bien conservado, de mansiones históricas, palacetes y placitas donde sentarse a comer o tomar un café; durante el paseo debemos aprovechar para visitar la catedral muy afectada por las guerras de religión. Es obligado dar una vuelta por Les Halles, el mercado cubierto y buscar en las tiendas de toda la vida la brandada de Nîmes, la tapenade, el petit pâté o los deliciosos croquants (ver guía práctica). También, en el museo junto a la catedral, descubriremos como los conocidos tejanos Levi Strauss, conocieron y adaptaron la tela Denim -el azul y textura característicos- para su confección.

El manantial de la Fontaine fue transformado en el siglo XVIII en unos sugestivos jardines que nanteses y visitantes aprovechan para pasear siempre con la vista puesta en los restos romanos. En lo alto, la Torre Magna, desde donde se dominaba la llanura circundante y al lado del lago, el bautizado como templo de Diana que no es otra cosa que una antigua biblioteca romana.

Mucho más moderno y actual es el Carré d'Art. Diseñado por Norman Foster en sus cristaleras se refleja el templo romano. Biblioteca, sala de exposiciones y un buen restaurante con vistas a la plaza, son algunos de sus atributos.

Place de la Republique
Place de la Republique
Iglesia de Saint Trophime
Iglesia de Saint Trophime

Arles, punto de encuentros

De Nîmes a Arles hay muy poca distancia tanto si utilizamos la autopista de peaje A55 como la N113. Arles, gracias al río Ródano y a su proximidad al Mare Nostrum, fue durante el Imperio Romano uno de los centros económicos y estratégicos. Hoy aún quedan en pie algunos monumentos de aquella época que nos hablan de su historia. El teatro y el anfiteatro del siglo I aún se utilizan. Debajo del edificio del Ayuntamiento del siglo XVII, discurren unas impresionantes galerías -Criptoporticos- que datan de los años 30 al 20 a.C. En la superficie estamos en la plaza de la República presidida por un gran obelisco. Pero la que llama la atención es la iglesia de Saint Trophime, considerada como una de las joyas del románico del siglo XII. Este templo, cuya portada uno no se cansa de admirar, es lugar de culto para aquellos peregrinos que emprenden el Camino de Santiago. Una buena iluminación nocturna aún resalta más las figuras de los apóstoles y el Pantocrátor.

¡Hasta ocho monumentos mantiene Arles en la lista del Patrimonio de la Humanidad! Todo y con esto, nosotros nos quedamos con el ambiente de las terrazas que habitan alrededor del anfiteatro y sobretodo de la plaza del Forum presidida por la estatua de Frederic Mistral. Todo el mundo acerca la mirada al Café la Nuit que Van Gogh inmortalizó en uno de sus cuadros, aunque yo recomiendo dirigir los pasos hasta la cercana Fundación Van Gogh y, con un poco de suerte, admirar alguna de sus obras en directo. Muy recomendable es también acercarse al Museo Réattu, noble edificio que perteneció al antiguo Priorato de Malta y que alberga obra de Picasso además de una importante colección fotográfica.

Y para terminar, en el Museo Arles Antique, a la salida de la población, nos daremos cuenta de la importancia que tuvo la ciudad en la época romana. Además de mosaicos, sarcófagos y estatuas, una joya recuperada hace poco del fondo del río: una embarcación fluvial con todo su cargamento de ánforas. Y es que en Arles, por poco que profundicemos en el suelo nos damos de bruces con su pasado.

Claustro de la abadía de Montmajor
Claustro de la abadía de Montmajor

Les Alpilles o la roca convertida en arte

Desde Arles tomaremos la D17 para descubrir lo que esconde el macizo de Les Alpilles, pero a pocos quilómetros de la población nos daremos de bruces con la abadía de Montmajour dedicada a san Pedro, un conjunto fundado en la Edad Media por los benedictinos que comprende un edificio prerrománico del siglo X, una necrópolis cuyas tumbas están excavadas en la roca, una iglesia abacial, un claustro románico del siglo XII con todas las dependencias alrededor y un monasterio del siglo XVII todo muy bien recuperado. La visita es recomendable y más si subimos los 125 escalones hasta lo alto de la torre para disfrutar de una buena vista.

Les Baux de Provence
Les Baux de Provence
La D17 y la D78 nos situaran en unos 20 km en Les Baux de Provence un original pueblecito emplazado en lo alto de un espolón rocoso (baux en provenzal significa "escarpados") que conserva todo su sabor medieval. Su privilegiada situación permite contemplar desde lo alto del castillo, casi en picado, toda la llanura de la Camarga y los valles de la Fontaine y del Infierno. Quizás por ello se establecieron en este lugar antiguas civilizaciones. La primera se remonta al Neolítico, pero no fue hasta el siglo X cuando se empezó a levantar una de las mayores fortalezas de La Provence, baluarte en las guerras contra el conde de Barcelona y más tarde contra el poder real francés.

Pasear por sus callejuelas, abarrotadas de gente, es retroceder en el tiempo aunque tiendas de recuerdos y restaurantes nos devuelven enseguida a la realidad. Una de las visitas obligadas es una cantera bautizada como Carrières des Lúmieres cuyas dimensiones le asemejan a un gran templo, donde se aprovecha la altura de paredes y recovecos para proyectar espectaculares imágenes en un festival de luz y sonido, realmente sorprendente.

Con la D5 cruzaremos las Alpilles que nos soprenden con las formas erosionadas de su roca calcárea, para llegar en 10 km hasta Saint Rémy de Provence, otra localidad que nos guarda una agradable sorpresa. Los orígenes hay que buscarlos en tiempos de los celtas y actualmente, su casco antiguo que estuvo amurallado, es un vivero de tiendas con propuestas sumamente originales. Las callejuelas, oscuras en otros tiempos, lucen ahora un aspecto agradable. Creadores de artesanía, ropa, productos bio, decoración..., se ha asociado y en pequeños espacios ofrecen sus creaciones a cual más atractiva. Recomendamos la visita a la asociación Comptoir de Créateurs y a la tienda de Madalena Carvalho que ha convertido botellas de plástico en lámparas, brazaletes, colgantes, etc, en un gran ejercicio de imaginación.

Avignon, el poder de los Papas

Ahora por la D571 en unos 30 km nos situaremos en Avignon. El cisma provocó durante un centenar de años de papado que la ciudad acumulara gran cantidad de poder y llegara a rivalizar con Roma. Un gran recinto amurallado encierra la ciudad antigua donde proliferan iglesias, calles donde crecen plátanos centenarios y placitas con terrazas que proporcionan un aire simpático y distendido. Aunque en Avignon hay eventos durante todo el año, durante las tres semanas de julio que dura el Festival Internacional de Teatro no se puede dar un paso; bares y restaurantes están abarrotados hasta altas horas de la madrugada impregnados de un ambiente simpático.

El gran eje urbano lo constituyen la Rue de la Republique, la Place de l'Horloge donde se encuentra el Ayuntamiento y la Ópera y la Place du Palais con el grandilocuente edificio del Palacio de los Papas y junto a él, la catedral y los jardines del Rocher des Domes, desde los que se disfruta de una vista inmejorable.

El Ródano acaricia Avignon y su furia terminó en otros tiempos con el puente de Saint Bénezet, conocido popularmente como el Pont d'Avignon. Después de diversas reconstrucciones en el siglo XVII se dejó por imposible y actualmente, incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad, conserva cuatro arcos y una bonita imagen sobre el río. Si decidimos pasear por él previo pago de la entrada, tendremos la oportunidad de ver un film que nos cuenta todas las peripecias de su construcción y a la vez, obtendremos una bonita perspectiva de la ciudad.

Cartuja en Villeneuve Lez Avignon
Cartuja en Villeneuve Lez Avignon
Para completar la visita de Avignon, podemos desplazarnos hasta la otra orilla del Ródano para visitar Villeneuve Lez Avignon, un pulcro y tranquilo pueblecito que conserva un aire medieval. En lo alto, el fuerte de Saint-André es un ejemplo perfecto de arquitectura medieval del siglo XIV y entre las casa del pueblo, los cartujanos dejaron en esta misma época un fabuloso conjunto monástico que incluye tres claustros.

Ya de regreso, no nos queda más remedio que visitar el Pont du Gard, el fabuloso acueducto que construyeron los romanos para traer el agua a Nîmes. La N100 nos llevará hasta allí en unos 30 km. Sus dimensiones son sorprendentes y hay que buscar el mejor ángulo para la foto. Parece imposible que después de 2000 años se mantenga en perfecto estado. Desde la zona de aparcamiento incluido en la entrada, la visita incluye un fabuloso museo, un film y un área de recreo (www.pontdugard.fr). ¡Y es que los franceses en esto de rentabilizar el patrimonio son unos verdaderos artistas!.

Pont du Gard
Pont du Gard
Salinas de Giraud
Salinas de Giraud

La Camarga, la hija del río y del mar

Es la hija natural del Ródano y el Mediterráneo. Entre aguas dulces y saladas nace y vive la Camarga, un paisaje lleno de personalidad y costumbres ancestrales que encierra en su reserva natural, arrozales, cientos de aves y miles de plantas amigas del agua. Vírgenes gitanas, corridas de toros sin muerte y otras tradiciones humanizan un paisaje peculiar.

Aunque visitar la Camarga puede ser un viaje en sí mismo, desde Arles es un destino cercano y vale la pena aprovechar la ocasión. Para entender la Camarga hay que rodear el estanque de Vaccarès y llegar hasta las salinas de Giraud. Subir hasta el tejado del templo de Saintes Maries de la Mer para ver la puesta de sol. Vivir la romería que cada año durante el mes de mayo protagonizan gitanos venidos de toda Europa, para venerar a su patrona santa Sara. Disfrutar con la course camarguaise, especie de corrida en que los raseteurs o mozos vestidos de blanco, intentan retirar del toro la cocarde, una especie de escarapela que el animal lleva colgada entre lo cuernos. Y llegar hasta el pueblo amurallado de Aigües Mortes después de cruzar canales y marismas donde toros y caballos pastan a sus anchas.

Para comprender todo esto es bueno visitar el Museo de la Camarga situado en el Mas du Pont de Rousty, a muy pocos kilómetros de Arles. Senderos, obra contemporánea, imágenes y objetos, nos ayudarán a entender la historia de este territorio. www.parc-camargue.fr

                                                    GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar

En coche: Por Nîmes transcurre la autopista A9 (La Languedocienne), la cual empalma con la A61 (Deux Mers) que une el Atlántico con el Mediterráneo.

En tren: Hasta Nîmes y Avignon llega la alta velocidad lo que permite un desplazamiento muy cómodo desde Madrid, Barcelona o cualquiera de las capitales por donde pasa el AVE.

Productos

La brandada de Nîmes es el plato por excelencia. Brandada de bacalao que en la Maison de la Brandade (www.lanimoise.fr) la ofrecen en distintas versiones.

El Petit pâté es un pastelito de hojaldre relleno de carne. Thierry Bosc en Les Halles los hace excelentes.

Tapenade, pasta de olivas mezclada con anchoas y aceite, y el croquant, una galleta alargada, de textura dura y con un sabor a miel y limón, son dos productos ideales para llevar. Los podemos encontrar el L'Oustaù Nadal, en L'Huilerie y los crouquants en la pastelería Villaret que son sus inventores.

Avignon, capital de la D.O. Côtes du Rhône

En pleno centro de la ciudad, el antiguo edificio del Banco de Francia se ha rebautizado como Le Carré du Palais y se ha convertido en un complejo enoturístico que incluye escuela, bar de vinos y restaurante gastronómico. www.carredupalaisavignon.com

Recomendable

En Arles, el antiguo convento de los carmelitas ha sido reconvertido en el hotel Jules Cèsar de cinco estrellas. Habitaciones de diseño y con todas las comodidades, piscina, zona de spa y masajes, además del restaurante decorado por Christian Lacroix, aportan placer y originalidad al lugar. www.mgallery.com

Más información

Nîmes www.nimes-tourisme.com

Arles www.arlestourisme.com

Les Beaux de Provence www.lesbeauxdeprovence.com

Avignon www.avignon-tourisme.com